El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, pronunció unas declaraciones de reconocimiento hacia el expresidente Jordi Pujol y el legado de Convergència Democràtica de Catalunya durante el acto de ingreso del fondo documental de CDC en el Arxiu Nacional de Catalunya, según publicó el Diari ARA el 22 de junio de 2026.

El gesto de Illa —líder del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), históricamente rival de Convergència— fue calificado por el periodista Antoni Bassas como un acto que «ha hecho un bien a la vida pública del país». El autor de la columna señala que, aunque resulta más fácil elogiar a un partido ya desaparecido y a un antiguo contrario de 96 años que a un competidor en activo, las palabras del presidente socialista tuvieron «la virtud de devolver a la política, por un momento, la nobleza del factor humano y del reconocimiento objetivo de los méritos del adversario».

Bassas destaca que Illa, desde su llegada al cargo, ha tratado de situarse en el «centro convergent»: defensa de la industria, internacionalización de las empresas, sanidad pública, humanismo cristiano, corresponsabilidad en la gobernanza de España y relación directa con la Corona. Es decir, un catalanismo bien entendido, no independentista. La columna recuerda que convergentes y socialistas se repartieron casi todo el poder político de Cataluña durante décadas en lo que describe como «una guerra cultural, una guerra fría», en la que muchos socialistas se sentían mejor cuanto más se enfrentaban a Pujol.

Pese a las inevitables lecturas electorales, las palabras de Illa —producidas en el marco de la cesión del archivo documental de CDC a la institución nacional— han sido valoradas como un gesto de cortesía política que contrasta con la habitual confrontación partidista.