El Gobierno de Pedro Sánchez ha logrado este jueves 18 de junio un pleno de victorias legislativas en el Congreso de los Diputados, sacando adelante tres normas, seis acuerdos internacionales —entre ellos el controvertido Tratado de Amistad con Francia— y esquivando los vetos cruzados a otros dos proyectos de ley, todo ello en una semana en la que la oposición y antiguos socios parlamentarios redoblaron la presión para exigir un adelanto electoral.

Apenas 24 horas después de que el PP declarara al Gobierno por «acabado», Junts denunciara su «extrema debilidad» y el PNV condicionara la continuidad de la legislatura a la aprobación de los Presupuestos, los mismos grupos que reclaman elecciones terminaron participando en una aritmética parlamentaria que dio oxígeno al Ejecutivo. El martes, PP, Vox y Junts contaban con una mayoría clara para votar una petición de convocatoria electoral, pero PSOE y Sumar la bloquearon en la Mesa del Congreso vetando el texto y evitando que la iniciativa llegara a votación.

El Gobierno logró sacar adelante dos decretos ley —el que concreta las entregas a cuenta a comunidades autónomas y ayuntamientos y el que establece exenciones fiscales para acontecimientos de excepcional interés público—, así como una reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para que Formentera tenga su propio senador, adaptando la norma al último cambio constitucional.

En una muestra de los intereses cruzados entre quienes exigen elecciones, Junts salvó la ley del cine y la cultura audiovisual al rechazar las enmiendas a la totalidad presentadas por PP y Vox. Por su parte, fueron PP y Vox quienes evitaron que decayera el proyecto de ley para mejorar la educación pública —que reduce las jornadas lectivas de los profesores a 23 horas en primaria y 18 en secundaria, y fija límites de 22 alumnos en primaria y 25 en secundaria—, rechazando las enmiendas a la totalidad de Junts y PNV, que alegaban una invasión competencial.

El Tratado de Amistad con Francia, que el Congreso ya había rechazado hace un año con el «no» de PP y Vox y la abstención de Junts y Podemos, fue finalmente aprobado tras una nueva interpretación pactada con París que reduce los controvertidos encuentros entre ministros de ambos países a reuniones separadas, eliminando las dudas sobre su constitucionalidad.

La única derrota para el Ejecutivo se produjo en una moción no vinculante del PP —vetada en los puntos que pedían elecciones— en la que se «censura la anomalía» de no haber aprobado Presupuestos en toda la legislatura y se exige a Sánchez que asuma «responsabilidad política» por los presuntos casos de corrupción que le rodean. La moción fue respaldada por PP, Vox y Junts, con la abstención del PNV.