En vísperas del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, un amplio reportaje del Diari ARA firmado por Quim Aranda y publicado el 4 de julio de 2026 traza una crónica del declive de la imagen y el prestigio internacional del país, utilizando como hilo conductor la célebre canción de Bruce Springsteen «Born in the U.S.A.». El título del artículo, que juega con el icónico tema del Boss y el expresivo «Fuck off, America», refleja el creciente distanciamiento emocional y geopolítico que, según el texto, Europa y gran parte del mundo sienten hoy hacia Estados Unidos bajo el segundo mandato de Donald Trump.

El artículo parte de un recuerdo personal: el concierto de Springsteen en Montpellier en junio de 1985, cuando el rockero de Nueva Jersey interpretó ante 40.000 personas una canción que, pese a su sonido épico y triunfal, era en realidad una denuncia del abandono de toda una generación de trabajadores estadounidenses. El propio Springsteen escribió en 2016 en su libro Born to Run que «Born in the U.S.A. sigue siendo una de mis piezas más importantes y, al mismo tiempo, una de las más malinterpretadas». La paradoja, señala el artículo, es que esa capacidad de Estados Unidos para convertir sus propias contradicciones y heridas en productos culturales —literatura, cine, música, periodismo— fue durante décadas una de las principales fuentes de admiración internacional hacia el país.

Hoy, esa admiración se ha desvanecido. El texto cita datos contundentes de una encuesta del Pew Research Center publicada el 23 de junio de 2026, realizada en 36 países entre febrero y mayo de 2026. Según el sondeo, solo el 23% de la población mundial expresa confianza en el presidente Trump en cuestiones globales, mientras que el 76% afirma no confiar en él. La percepción general de Estados Unidos es negativa para el 57% de los encuestados, frente a un 37% que la considera positiva. Asimismo, el 50% ve al país como un aliado no fiable, el 63% considera que contribuye poco o nada a la paz y la estabilidad mundial, y el 66% opina que no tiene en cuenta los intereses de otros países. Además, el 56% cree que el gobierno estadounidense no respeta las libertades personales de su población.

El deterioro es especialmente acusado entre aliados históricos. El caso más extremo, señala el reportaje, es el de Canadá: la percepción del país vecino como socio fiable cayó del 83% en 2022 al 35% actual. También se registran descensos de dos dígitos en Italia, Corea del Sur, Indonesia, Nigeria, Sudáfrica y Turquía, y en doce de trece países donde existen datos comparables desde 2021 la valoración sobre el respeto a las libertades individuales en EE.UU. ha caído en dos dígitos, alcanzando mínimos históricos en Australia, Brasil, Países Bajos, Suecia y Corea del Sur, entre otros.

El artículo recoge las reflexiones de dos analistas con sede en Washington. Claire Ainslie, exasesora política del primer ministro británico Keir Starmer y actual directora del proyecto de renovación del centroizquierda del Progressive Policy Institute, afirma que cree en el sueño americano «más como un ideal inspirador que como una realidad literal», cuyo valor es sobre todo moral. Por su parte, Constanze Stelzenmüller, investigadora alemana de la Institución Brookings y directora del Centro para Estados Unidos y Europa, señala que «la derecha MAGA es un movimiento genuinamente revolucionario» que quiere transformar tanto el orden internacional como el orden constitucional estadounidense, y que «ya se han producido daños estructurales importantes», sin que esté claro si son reversibles.

El reportaje concluye que el distanciamiento de Estados Unidos no solo cuestiona su fiabilidad internacional, sino el mismo ideal moral proclamado desde la Declaración de Independencia. «Springsteen cantaba el desencanto de una generación que había creído en una promesa que el país no cumplió. Hoy, Europa experimenta una decepción similar», escribe Aranda. «El sueño americano, o la idea que tenían de él los europeos del siglo XX, se ha convertido en la pesadilla trumpista.» El artículo forma parte de un dossier especial del diario por el 250 aniversario de la independencia estadounidense.