La muerte de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que llevaba más de siete décadas pagando alquiler en la misma vivienda y se enfrentaba a un desahucio, ha reabierto en España la polémica sobre el acceso a la vivienda y la creciente polarización social. La anciana falleció en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, según relata el escritor y columnista Carlos Zanón en un artículo de opinión publicado este jueves 8 de octubre de 2026 en La Vanguardia.

Zanón describe el ambiente «prebélico» que rodea el debate sobre la vivienda, donde «los golpes de Estado se hacen sin tanques y los asesinatos sin pistolas». En su columna, el autor denuncia la «bajeza moral» de parte de la clase política, periodística y social que, a su juicio, se exhibió la misma noche en que se conoció la muerte de Abascal. «Desde los que echaron el cadáver encima del otro hasta la que hizo énfasis en que había muerto en un hospital público», escribe Zanón, señalando también a quienes «trataron de desprestigiar a una enferma de 87 años, que solo trataba de que no la echaran de la casa donde había vivido más de 70 pagando un alquiler, al parecer muy fuera de mercado».

El columnista traza un paralelismo entre los actuales propietarios e inversores inmobiliarios —a los que denomina «rentistas, fondos buitres y propietarios especuladores»— y los aristócratas del siglo XVIII que vivían de arrendar tierras. «A un lado, los fondos, y en el otro, los que quieren vivir y morir bajo un techo digno», resume Zanón, que advierte sobre «sueños de pólvora y guillotina si hay más Maricármenes, si se les desoye el deseo de tener una casa».

El autor concluye que la sociedad española, aunque desarmada y pacifista, está «partida en dos» en casi cualquier tema, y que de esa división «van supurando la inquina, la mezquindad, las ganas de venganza». La columna, titulada «Regreso al XVIII», forma parte del debate público que ha generado el caso de Maricarmen Abascal como símbolo de la crisis de la vivienda en España.