Ecoembes, la organización que gestiona el sistema de reciclaje de envases en España, ha presentado un decálogo de buenas prácticas para la implantación de contenedores inteligentes y sistemas de recogida selectiva cerrados en Cataluña, con el objetivo de mejorar las tasas de reciclaje sin generar rechazo entre los vecinos. El documento, publicado el 5 de septiembre de 2026, aborda los principales problemas que surgen cuando los municipios cierran los contenedores y obligan a los ciudadanos a identificarse para depositar la basura.

Según Ecoembes, cerrar un contenedor no es suficiente: es necesario acompañar la medida con incentivos económicos para quienes separan correctamente sus residuos. La organización propone traducir los datos de reciclaje en bonificaciones en las tasas municipales, de modo que exista una relación directa entre el comportamiento del ciudadano y el coste que asume.

Otro punto clave del decálogo es el diseño físico de los contenedores. Ecoembes recomienda reducir el tamaño de las ranuras de entrada para impedir que se depositen materiales inadecuados. «Si se cierra el acceso pero la apertura permite depositar cualquier cosa en el contenedor, el método es poco eficaz», advierten desde la empresa. Asimismo, señalan que el contenedor gris (fracción resto) también debe estar cerrado, ya que «de poco sirve controlar unas fracciones si existe al lado una alternativa abierta en la que puede acabar toda la basura mezclada».

El documento subraya que no todos los municipios pueden aplicar el mismo modelo. El principal reto se encuentra en las grandes ciudades, donde hay mayor densidad de población, más actividad comercial y edificios con poco espacio para almacenar residuos. Durante las primeras fases de implantación, el cambio debe ir acompañado de una campaña informativa suficiente para que los vecinos sepan cómo actuar de forma sencilla.

Ecoembes también alerta de la creciente «presión regulatoria» en materia de residuos y pide que el desarrollo normativo se centre en facilitar el cumplimiento de los objetivos ya vigentes, en lugar de incorporar nuevas exigencias. La organización reclama «sacar la gestión de residuos de la confrontación política», ya que cerrar contenedores, modificar tasas o introducir incentivos son decisiones a menudo impopulares pero necesarias que deben abordarse al margen del signo político del gobierno que las impulsa.

Actualmente, unos dos millones de catalanes ya utilizan sistemas de puerta a puerta o contenedores cerrados. Ejemplos como el de Manresa, donde la tasa de reciclaje pasó del 27 % al 75 % tras la implantación de contenedores inteligentes, demuestran la eficacia del modelo, según el artículo.