La Vanguardia publicó este 14 de agosto de 2026 el sexto y último capítulo de la serie de ficción «Experimento Cronos», firmado por el redactor jefe de Deportes Joan Josep Pallàs. Bajo el título «Barcelona, 2131: ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? ¿De dónde venimos?», el desenlace revela la identidad del misterioso narrador que ha estado manipulando los saltos en el tiempo de los protagonistas a lo largo de toda la saga.
El narrador se presenta como Jacinto VI, un ciudadano del exoplaneta Kepler-442b —situado a 1.193 años luz de la Tierra—, descendiente de humanos que huyeron del planeta después de que los dos antagonistas de la historia, Andrew Smith III y Lucas Johnson IV, lo volvieran inhabitable «jugando a ser Dios». Desde su exilio interestelar, Jacinto VI confiesa que su pasatiempo favorito es manipular el pasado terrestre, y en particular atormentar a Smith y Johnson, a quienes ha hecho creer que controlaban el destino de Lucio Minicio Natal Quadronio Vero (Minicius Jr.), un patricio romano del siglo I d.C. nacido en Barcino.
En el capítulo final, Minicius Jr., tras ser devuelto a su época, encuentra a sus dos captores atados en su casa junto a una carta que revela toda la verdad. Lejos de perdonarlos, los monta en un carruaje y los lleva por la Vía Augusta hasta Roma, donde son arrojados a los leones en el circo romano (damnatio ad bestias). El público abuchea la escasa resistencia de las víctimas, mientras Minicius y el propio Jacinto VI «gozan con el espectáculo».
La serie, que comenzó con el capítulo «Barcelona, 2091: Andrew Smith III & Lucas Johnson IV se aburren», ha recorrido épocas como la Barcino del 130 d.C., la Barcelona asolada por la peste de 1391, la ciudad olímpica de 1992 y la Barcelona del Mobile World Congress y el Primavera Sound en 2026. El relato incluye referencias a un «Dios» representado como un monolito de 33 metros ubicado en la antigua estación de Sagrera de Barcelona.
El artículo se abre con una cita del matemático y escritor Hervé le Tellier (premio Goncourt 2020), quien afirma que «un estudio matemático indica que hay un 47% de posibilidades de que seamos una simulación hecha por la inteligencia artificial de otra civilización», en consonancia con el tono especulativo y metaficcional de la obra. El texto concluye con una advertencia directa a los lectores: «pórtense bien, sus vidas también guardan reposo en un almacén dentro de cajas en forma de cromos, expuestas a que cualquier canalla que está por nacer las manipule a su antojo».