La escritora y periodista Joana Bonet Camprudí publicó el 18 de julio de 2026 en La Vanguardia una columna de opinión en la que analiza la banalización de la pregunta «¿Cómo estás?» y las respuestas automáticas que la sociedad ha adoptado como saludo. La autora se apoya en el escritor búlgaro Gueorgui Gospodinov, quien en su obra Física de la tristeza (Impedimenta) confiesa sentir fobia ante una fórmula que considera «hipócrita» y se pregunta cómo ha logrado sobrevivir. Bonet contrasta esta visión con la sinceridad de los adolescentes, capaces de responder sin tapujos que están «muertos de asco», y critica la tendencia generalizada a contestar con lugares comunes como «bien», «ahí vamos» o el resignado «aguantando el tirón».

Uno de los puntos centrales de la reflexión es el uso creciente de la expresión «cien por cien» como garantía de acuerdo o afirmación categórica. «Se estila afirmar con emoción "cien por cien", como si la contabilidad fuera lo único fiable», escribe Bonet, señalando que en la búsqueda de lo absoluto se extravía el matiz y se desecha la duda. La columnista propone recuperar fórmulas más realistas, como el «sni» de los jerezanos —contracción de «ni sí ni no»— o simplemente aceptar que estar «un tercio de acuerdo» puede ser suficiente. «Casi nada está del todo bien ni del todo mal. Está, y eso ya es un triunfo», concluye.